“Atreverse a pensar” es un proyecto que la Universidad Eafit está ejecutando en miras de erradicar las malas costumbres en el campus universitario y en la ciudad. Y usted ¿qué piensa?
“Si el vivo vive del bobo es porque le da papaya y acepta con su conducta la cultura del avispado”. Esta frase alberga la idea con la que, estudiantes y directivos de la Universidad Eafit, propusieron un cambio profundo en las acciones que traspasan el límite del respeto dentro del campus universitario.
Su propósito, más allá de lograr un cambio interno, pretende ir al fondo del asunto para generar reflexiones y debates en la ciudadanía donde todos tengan posibilidad de pensar, analizar y exponer posiciones que erradiquen las malas costumbres.
Pero, ¿es posible la transformación desde la academia? En realidad gran parte del cambio va de la mano de una ardua labor social, de un cambio de conciencia donde todos se contagien de actitudes intachables y donde la iniciativa de “Atreverse a pensar”, como denominaron el proyecto, sea concebida como una contrapropuesta cultural.
La coyuntura política de Colombia en 2010, fue el momento perfecto para reevaluar la situación, pues si bien los medios de comunicación se encargaban de informar sobre la falta de transparencia en procesos de contratación y la corrupción que traspasaba todos los entes públicos, no contemplaron, en otro plano, la realidad del colombiano común.
Ese día a día no tiene proyección evidente y las razones son obvias. En Colombia resulta más fácil olvidar, hacerse el de la ‘vista gorda’ para tomar posturas cómodas y desencadenar, sin ser completamente consientes, nuevos acontecimientos lamentables para la historia nacional.
En ese contexto, los representantes estudiantiles de Eafit manifestaron su preocupación a los directivos de la institución por múltiples falencias en el campus universitario, entre ellos, el mal manejo de citas bibliográficas y los plagios.
Estas situaciones, también comunes en otros planteles educativos, debían ser tratadas con urgencia y para ello la universidad decidió trabajar de mano del departamento de Comunicación y Cultura con la comunicadora Nathalia Franco frente al proyecto.
Con los dos bandos unidos bajo un mismo objetivo, el proyecto comenzó a gestarse. “Mientras comenzamos a desarrollarlo vimos que el fraude era apenas la punta del iceberg, porque se trataba más de un problema cultural en relación a las actitudes del colombiano y el antioqueño en particular, con las normas y ciertas conductas que ya eran aceptadas y nadie se atrevía a hablarlas” asegura Santiago Sosa Noreña, representante estudiantil ante el Concejo Académico de Eafit.
A partir de entonces, idearon la manera de invitar a la gente a que se atreviera a pensar sobre la situación del país e incluso, sobre las actitudes permitidas que terminan por generalizarse en la sociedad. El proyecto, entonces, se dividió en tres etapas: El culto a la viveza, ética y academia; y cultura ciudadana.
“Como vimos que esto era una cuestión cultural quisimos empezar por ahí, definiendo la ‘cultura del avispado’. Así esperábamos mostrar a la gente cuáles son las raíces de lo que sucede en el país, en qué cultura estamos inmersos e invitarlos a reflexionar a través de actividades participativas” agrega Santiago.
Para la segunda fase del proyecto, en la que está trabajándose en el momento, plantean conversatorios donde los estudiantes analizarán y generarán reflexiones profundas con el fin de promover la realimentación de conceptos y, por ende, la exposición de ideas propositivas para cambios concretos.
No obstante, el proyecto en sí no hubiera tenido impacto sin las piezas de diseño adecuadas. Por eso se plantearon de modo que rompieran con esquemas tradicionales de la universidad para darle protagonismo a las frases contundentes y los colores que lo resaltan. Asimismo, se adecuó un espacio con una pregunta abierta que cierra el recorrido de lectura: ¿Y tú qué piensas?
Si bien “Atreverse a pensar” lleva poco tiempo divulgando estrategias de comunicación en toda la universidad, los estudiantes, docentes y visitantes de Eafit han comenzado a inquietarse desde su ámbito profesional. Sin duda, es un gran aporte a la comunidad universitaria pues, cuando el mensaje llega a su destino tiende a replicarse y a generar un efecto multiplicador de gran impacto para la ciudad.
Los estudiantes deben aprovechar las herramientas brindadas por la academia para reforzar su actitud ética frente al trabajo. Solo así es posible que, tanto las personas en formación, como aquellos que laboran en todos los ámbitos profesionales, proyecten su conducta sin demostrar tener vacíos teóricos ni personales.
El vivo no vive del bobo. El vivo cae por sí solo y mientras se aprovecha de la situación, el bobo toma ventaja por un camino apropiado y certero para su proyección como persona y como profesional.
Erradicar estas conductas depende de iniciativas proactivas para volver a encaminar la sociedad en que vivimos. Solo así, las situaciones provechosas donde cabe la expresión ‘dio papaya’ cogerán un matiz diferente y la ciudadanía, sin pretender ser perfecta en sus acciones, trabajará en la consolidación futura de la cultura ciudadana.