Desarrollar acciones que transformen imaginarios sociales frente a la población transexual y transgénero de la ciudad es uno de los objetivos de Transcity. El grupo se propone generar un activismo que redunde en el mejoramiento de la calidad de vida de esta población.
Todos los martes un grupo de mujeres se da cita en el Centro para la Diversidad Sexual y de Género, ubicado en pleno corazón de la ciudad, para hablar sus venturas y desventuras, reflexionar en torno a sus experiencias y planear estrategias que reivindiquen su discurrir en la ciudad.
Aunque estas féminas no nacieron con un órgano reproductor femenino y no experimentaron los cambios físicos que sufren las mujeres biológicas −aunque sí evidencian los cambios que sufren los hombres biológicos−, se rebelaron contra las estructuras sociales que las presionan a actuar como machos o las condenan por no asumirse como tales, y eligieron transitar en su identidad de género para convertirse en mujeres.
Estas mujeres, habitantes del barrio, de la casa, de la universidad, pero también de la calle, son parte de Transcity; una iniciativa que pretende visibilizar el activismo que la población trans (conformada por travestis, transexuales y transgénero) gesta desde el cuerpo y que, adicionalmente, busca transformar imaginarios para generar mejores oportunidades de vida para este grupo poblacional.
“La población trans crece cada día. Empezamos a encontrar niñas de 13, 14, 15 años haciendo su tránsito hacia lo femenino, además empezamos a ver que no teníamos un espacio donde encontrarnos para dialogar así que pensamos en hacer algo por nosotras y porque la vida de estas chicas sea más digna, mejor vivida, mas fácil y más cómoda”, expresa Lilith Natalia Border Line, una de las fundadoras de este Transcity, a propósito del origen de este grupo.
Pagando una deuda
El primer colectivo trans de la ciudad tuvo su génesis en el año 2010, cuando Natalia Loaiza, Juliana Osorio, Daniela García y Lilith Natasha se reunieron para pensar en una organización que, además de congregar, se constituyera como una primera acción para pagar la deuda histórica que esta población tiene consigo misma.
Hoy forman parte de Transcity 15 mujeres que comparten una característica común: han experimentado vulneración de derechos y situaciones de discriminación.
No en vano que hayan hecho del colectivo un espacio para interactuar, apoyarse y para convertirse en voces que hablan sin miedo de la sexualidad, de la estética, de las intervenciones corporales, de la familia, del amor y de la vida cotidiana.
“No contamos las cosas que nos pasan en nuestra vida. Hablamos de los triunfos, de las alegrías, de las dificultades, de los problemas que tenemos en la escuela, la iglesia, la sociedad, en un parque, en un centro comercial y de la forma en que cada una ha ido resolviendo esos problemas para ayudarle a las otras a encontrar maneras distintas de salir de las situaciones de discriminación”, explica Lilith Natasha.
Adicionalmente, las mujeres de Transcity implementan acciones para alcanzar incidencia política. De ahí que estén empezando a proponer actividades como talleres, marchas y procesos de formación con los que buscan darse a conocer entre la sociedad y “explicarles porqué hacemos lo que hacemos, porqué intervenimos nuestro cuerpo, porqué nos maquillamos… no es solamente un asunto de estética, sino que también tiene que ver con nuestra identidad”.
A paso lento
Transcity ha encabezado en la organización actividades entre las que se destacan: La conmemoración del Día Mundial de la Salud de la Mujer, donde se realizó una campaña de salud para niñas trans en ejercicio de la prostitución; jornadas de salud, asesorías jurídicas, encuentros trans, performance, y una marcha plantón en rechazo a la muerte violenta de 4 chicas; y a la campaña discriminatoria de un candidato a la Alcaldía en las pasadas elecciones.
“En el recorrido pasamos por donde están las amigas trans en ejercicio de prostitución para decirles que nosotras tenemos la capacidad de pensar en ellas porque acá no importa si eres estrato 6 o no, si eres profesional o estilista; acá lo que importa es que somos mujeres transgeneristas”, comentan miembros del grupo y agregan que 15 mujeres trans en ejercicio de la prostitución se unieron espontáneamente a la marcha permitiéndoles romper una barrera.
Cada una de las mujeres de esta organización se ha dado a la tarea de invitar a sus amigas trans a formar parte de Transcity. En el grupo hay lugar para profesionales, amas de casa, estilistas, deportistas, prostitutas, artistas, diseñadoras y cualquier representante de la población trans de la ciudad.
A corto plazo los miembros del grupo planean salir a las instituciones educativas y a los espacios públicos. El reto: tumbar los mitos que han hecho que para esta población la vida no sea color de rosa.
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