Juventud, formación y muchas ganas de trabajar por la cultura en Antioquia se le ven a Juan Carlos Sánchez, director del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. Participe en la twitcam este jueves 15 de marzo a las 11:00 a.m., y conozca la persona que marcará el ritmo de la cultura en el departamento para este cuatrenio.
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Juan Carlos Sánchez, director del
Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, es artista antes que todo. Su condición de músico, como baterista de la agrupación
Nepentes, lo hace un conocedor de la movida cultural de la ciudad, pero son su origen y formación las que le dan autoridad para hablar de cultura en nombre del departamento.
Oriundo de Támesis (Antioquia), llegó hace muchos años a Medellín buscando una oportunidad con su música, meta que logró consolidando una propuesta sonora con Nepentes. Es profesional en Planeación y Desarrollo Social, especialista en Gerencia Pública de la UPB y máster en Conflicto Urbano y Cultura de Paz de la Universidad de la Rioja (España), demostrando que para tocar rock pesado y con conciencia también sirve de mucho un posgrado.
En su práctica profesional en la Gobernación conoció los 125 municipios de Antioquia, su dinámica social y los problemas históricos de la cultura en ellos. En la Alcaldía de Alonso Salazar trabajó en las comunas históricamente más afectadas por el conflicto urbano, al interior de los programas de paz y convivencia.
El 6 de diciembre del año pasado el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, le propuso asumir la dirección del Instituto de Cultura: “Cuando dijo, claro que me dio susto, pero creo que tenemos la capacidad, el amor, la convicción y sobre todo, tenemos las manos limpias para manejar el poco presupuesto que se nos asigna”, cuenta Juan Carlos.
¿Qué será del rocanrol?
A la pregunta acerca de qué pasará con Nepentes, Juan Carlos se toma la cabeza y mira hacia el cielo como en busca de iluminación: “Nepentes… ha sido lo más duro. Aún no hemos conversado bien sobre esto. Está claro que la decisión es del grupo. Soy consciente de las renuncias que en ocasionas tiene asumir un cargo como este, pero no voy a dejar de tocar. Voy a traerme la batería aquí para tocar y hacer ruido después de las 5:30 pm”.
Juan Carlos también tiene claro que su cargo representa un inconveniente para las presentaciones de la banda en actos públicos y para la participación en convocatorias: ”eso generaría ruido y creo que ética y moralmente no me sentiría bien que siguiéramos participando, y creo que además estaríamos inhabilitados desde lo legal. Eso no se vería bien. De momento creo que lo más razonable es que yo haga un pare como músico en el proyecto, pero no voy a abandonar la banda. Y lo hago solo porque tengo que atender este reto tan grande que nos asiste y que nos ha encomendado el gobernador”.
Activista político
Para Juan Carlos Sánchez es preocupante la falta de afinidad con la política de muchas personas que hacen parte del movimiento artístico en el Departamento: “siempre he pensado que alguno de estos locos tiene que llegar hasta el Concejo, Cámara o Senado, alguno de nosotros tiene que ir a pelear por la cultura, no podemos seguir dejándole las decisiones a estos corbatudos que siguen viendo cultura a como una cenicienta, eso me ha generado inquietud. No es que me apasione pero yo siento la responsabilidad social y política como persona activa del movimiento cultural, que se ha molido trabajando en estos temas, de buscar ese espacio. A muchos de nosotros no les gusta, e incluso muchos artistas toman distancia de los temas políticos, pero yo he decidido estar adentro desde hace muchos años”.
La razón por la cual este baterista de rock se ha involucrado en política es muy simple: “Eso que yo no pude tener alguna vez en Támesis, lo tiene que tener ahora un chico en Toledo, Sabanalarga o Tarso.”
Juan Carlos habla de frente sobre los problemas en materia cultural de los municipios, donde resalta la falta de cualificación y de perfil de muchas personas al frente de casas de la cultura: “puede ser un escolta o un zootecnista el que maneje el tema cultural en un pueblo” afirma. También aplaude la creación del Instituto, que existe hace 10 meses: “antes se reducía a una dirección de fomento que hacía parte de la Secretaría de Educación, entonces bajo esa disculpa de mantener la cultura y la educación juntas, pues obviamente los que siempre salíamos perdiendo éramos los de la cultura, porque la educación demanda una mayor atención y presupuesto”.
Retos al frente de la cultura en Antioquia
Dignificar el sector cultural de los municipios es la prioridad en su plan de trabajo: “esta es una gobernación y un instituto que le paga a los artistas. Eso tiene que ser fundamental, porque ese es el primer paso para una transformación cultural, no la visión retrograda y nefasta de llegar siempre “ayúdeme doctor, ayúdeme, le traje este proyecto”. Eso de que llegue alguien del pueblo, siempre de rodillas, eso, no puede volver a pasar. El artista tiene que llegar aquí, de frente y mirarme a los ojos porque está fortalecido, no porque llega urgido a pedir ayuda con un proyectico.”
Para lograr este objetivo, el Instituto enfila sus energías en tener una política cultural definida, en la creación de una estampilla Pro-cultura que genere recursos cercanos a unos $25 mil millones, en que la FLA, Benedan y el IDEA tengan una mayor responsabilidad social y empresarial frente al tema artístico: “que paguen así como nosotros pagamos”, afirma y es enfático en que las fiestas y festividades de los municipios deben tener un nuevo enfoque: “deben ir más allá de la borrachera, la cabalgata y el tablado. Que haya teatro infantil, que haya oferta para el campesino, que las fiestas no sean solo para el turista sino para la gente que habita en el municipio”.
También destaca que es importante dejar de invertir todo el presupuesto de las fiestas tradicionales de los municipios en artistas de fuera, se debe dejar una parte importante de los recursos para contratar los artistas locales: “Esta bien que toquen artistas y orquestas importantes, pero que todo no sea para eso, repartámoslo: con la chirimía, con la banda de rock, el grupo de hip hop, la comparsa, el grupo de folclor, el mercado artesanal y ahí generamos riqueza, invirtiendo en el propio municipio dignificamos la condiciones, eso va a ser revolucionario y eso lo vamos a hacer, ya tenemos el apoyo del gobernador”.
El Instituto no solo buscará el fomento de todas las artes, también del patrimonio “debemos hacer visibles esos orgullos tan grandes que tenemos en valores patrimoniales”.
Por lo pronto, mantendrán y fortalecerán los programas “Antioquia vive…” que se desarrollan en danza, teatro y música, e implementarán Altavoz en los municipios, inicialmente con un enfoque de formación en todos los aspectos: musicales, técnicos y de manejo de herramientas digitales, a través de clínicas con los artistas locales. “Lo primero es preparar muy bien a los grupos antes de llevarlos a un gran concierto en Medellín, veremos cómo hacemos esto con la Alcaldía, si nos dan unos cupos para el Festival Internacional Altavoz, es un proceso complementario, una gran apuesta” afirma Juan Carlos.
La reactivación del Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe es otra de sus metas: “vamos a hacer una activación del lugar, para que la gente no vuelva a pasar por aquí y se eche la bendición pensando que esto es una iglesia”, comenta. El edificio en que funciona el Instituto de Cultura y Patrimonio del departamento ofrece opciones de entretenimiento como Cine en la Cúpula, museo, galería de artes, el archivo histórico de Antioquia y una increíble fonoteca con más de 50 mil fonogramas, “todo para que la gente venga y se divierta acá y encuentre una oportunidad de entretenerse en el edificio” añade.
Abarcar las necesidades, problemas y retos que existen en los 125 municipios es un reto enorme, más aún cuando se acumula una deuda histórica, por eso hoy podemos decir con un Instituto activo y funcionando, que la cultura en Antioquia ya tiene un rumbo.